Autoafirmándonos
Espacio para ti
...Dedicarse momentos exclusivamente a uno mismo es clave para el bienestar, pero cuesta hacerlo debido al sentimiento de culpa y a otros prejuicios que debemos superar. La recompensa es enorme.
...1. ACEPTA QUE LO MERECES
...A veces se instala en nosotros un profundo sentimiento de no merecimiento que nos impide disfrutar de la vida. Libérate de este lastre reconociendo tu valor y satisfaciendo tus necesidades.
...2. VENCE TUS RESISTENCIAS
...Observa tu tendencia escapista a ocuparte de cualquier asunto en un intento de huir de ti mismo. Algunas obligaciones no son más que tareas autoimpuestas que no responden a demandas reales.
...3. DESECHA CREENCIAS LIMITADORAS.
...Comprende, por ejemplo, que dedicarte tiempo no significa perderlo. Perderlo es ir corriendo y arañando minutos de aquí y allá para luego no saber qué hacer con ese tiempo extra… salvo matarlo.
...4. RECÁRGATE DE ENERGÍA.
...Aunque regalarte un momento no tiene otro fin que tu propio disfrute, pronto comprobarás que cada encuentro contigo mismo te llena de vida y de fuerza para afrontar tus tareas y retos diarios.
...5. DESCARTA EL EGOÍSMO.
...Lejos de lo que nos han enseñado, dedicarse tiempo no implica ser egoísta ni está reñido con el tiempo que le damos a los demás que, por cierto, se verá enriquecido por nuestro mayor bienestar.
...6. PREDICA CON EL EJEMPLO.
...Predica con el ejemplo. Quizá te rodeen personas que dependen excesivamente de ti. Dedicándote un tiempo en exclusiva provocas, sin proponértelo, que los otros se adapten a una situación de mayor autonomía.
...7. DELEGA ALGUNA RESPONSABILIDAD.
...Delega alguna responsabilidad. Tus seres queridos pueden ayudarte a recuperar tu espacio. Y esto os beneficia a ambos, pues desarrolla tanto su capacidad para dar como la tuya para recibir.
...8. APRENDE A ELEGIR Y PRIORIZAR.
...Elige. No puedes contentar a todos. Selecciona las tareas y personas a las que de verdad quieres atender y priorízalas. Y dedícate el tiempo extraído del abandono de esas tareas o relaciones inútiles.
...9. PRACTICA LA ASERTIVIDAD.
...Practica la asertividad. Íntimamente relacionada con la anterior, saber decir “no” nos ayuda a autoafirmarnos y a crear el espacio necesario para ese encuentro con nosotros mismos.
El derecho a concederse un capricho
...En La insoportable levedad del ser , Milan Kundera afirma que “los extremos son la frontera tras la cual termina la vida”. Para entender esta idea, basta con evocar el arte del equilibrismo: al inicio y al final de la cuerda floja se encuentra la seguridad, lo estático. Y en el medio de ambos extremos, se halla lo inseguro, el movimiento, el riesgo… Es probable que el equilibrista no corra ningún peligro apostado en cualquiera de sus extremos, pero, con absoluta certeza, tampoco encontrará en ellos la razón de ser de su misión.
...Y es que los extremos resultan más cómodos: vivir sin ningún control, revoloteando de un deseo a otro, de una frustración a otra… o vivir como los ascetas, libres de toda pasión y de todo anhelo, sabiendo todas las respuestas, incluso antes de hacernos las preguntas…
...Porque es verdad que debemos sentirnos sabios y poderosos al vivir con cierta austeridad y no dejarnos avasallar por nuestros deseos; de hecho, libera muchísimo saber cuántas cosas no necesitamos… Pero tampoco nos equivoquemos: no permitir que afloren nuestros deseos no es sinónimo de autocontrol y dominio, sino más bien de todo lo contrario: es una muestra de rigidez y miedo a dejarnos llevar por lo que realmente no sabemos controlar.
...Vivir en la cuerda floja, en ese incierto “camino del medio” nos permite decidir qué queremos en cada momento: ser libres, en definitiva. Porque en esa flexibilidad y suavidad encontramos la novedad, la incertidumbre… la vida. Porque los deseos son naturales y hay cosas que merecen ser deseadas y alcanzadas. Y concedérnoslas debería ser, más que un capricho, casi un deber. Porque cuando logramos identificar los deseos que nos hacen sentir más vivos y más humanos, la única clave no está en saber desapegarnos saludablemente de ellos, sino también en permitirnos cumplirlos y concedernos el hecho de disfrutarlos y sentirnos merecedores de ellos.
Descubrir el placer de la soledad 
...Sentir la soledad es sentir la ausencia. Y la sentimos de una forma íntima, subjetiva e independiente de la realidad. Es decir, podemos sentirnos solos tanto si estamos efectivamente solos, como si estamos rodeados de gente. En ambos casos, hablamos de una soledad destructiva. Una soledad impuesta y sufrida, que no elegimos y de la que solemos intentar escapar de mil maneras: con distracciones y adicciones, con la búsqueda compulsiva de compañía… cualquier cosa parece servirnos para llenar el vacío que nosotros mismos nos sentimos incapaces de colmar.
...Pero existe otra manera de vivir la soledad y es desde la presencia. Es decir, estar solos, pero no sentirnos solos. Sentir nuestra propia compañía; algo que, lejos de ser una obviedad, puede llegar a convertirse en una verdadera fuente de satisfacción interior. Hablamos entonces de una soledad constructiva, un estado en el que sentimos enteramente la libertad y la responsabilidad sobre nuestro tiempo, nuestras actividades y nuestros sentimientos. En esta línea, Ellen Burstyn afirmaba “¡qué agradable sorpresa es descubrir que, al fin y al cabo, estar solo no es necesariamente sentirse solo!”.
...Pero, ¿ por qué es tan necesario no sólo aceptar nuestra soledad, sino además convertirla en una fuente de crecimiento interior? Yo diría que por cuatro razones fundamentales…
NACEMOS Y MORIMOS SOLOS
... Porque es inevitable: la soledad, ya sea buscada o encontrada, es algo intrínseco a nuestra naturaleza, algo que siempre va con nosotros.
...Decía Joseph Cook que “el secreto de la soledad es que no existe soledad”. A mi juicio, el secreto es más bien la paradoja de que tan cierto es que estamos solos (muchas veces, física y emocionalmente) como que, al mismo tiempo, no lo estamos (desde el punto de vista espiritual).
...Pero sólo a nosotros nos corresponde asumir esa primera parte de la paradoja, porque, nos guste o no, nacemos y morimos realmente solos. Y solos estamos también en nuestros procesos de crecimiento, de duda, de temor, de acceso a lo desconocido… Todos vivimos ciertos fenómenos de nuestra existencia desde lo más recóndito de nuestra intimidad, es decir, desde nuestra soledad. Y es natural y necesario que así sea como unidades que somos separadas del resto.
UN ESPACIO NECESARIO
... Por nosotros mismos: porque la soledad es imprescindible para nuestro completo desarrollo.
...El ser humano es, obviamente, un ser social. Para su desarrollo necesita del apoyo de los demás y para su completa realización y enriquecimiento necesita también dar, recibir, compartir, aprender… De ahí que Nietzsche, consciente de la trascendencia de esta idea, dijese que “la valía de un hombre se mide por la cantidad de soledad que le es posible soportar”.
...Pero para que nuestra casa resulte habitable no basta con dotarla de una fachada impecable y con llenarla de muebles bonitos; es esencial que la estructura interna la sostenga y la mantenga a lo largo del tiempo, frente a los peligros e inclemencias del exterior… Así podríamos decir que los cimientos son a una casa lo que la soledad a nuestro interior: su fuerza.
...Porque la soledad bien entendida es un espacio de reposo, diálogo y encuentro con nosotros mismos, donde retomamos el contacto con nuestra fuente de energía. Asimismo es un lugar del que podemos retornar con nuevas ideas, recursos y capacidades para afrontar mejor tanto situaciones cotidianas como extraordinarias (procesos de duelo, crisis existenciales…).
...Y es que la vida es crecimiento y expansión permanente, conquista de nuevos espacios… también de espacios interiores. Así, aprendiendo a fluir con nuestra soledad, aprendemos también a dejar más espacio en nuestra vida para la novedad, la creatividad y el movimiento.
... Por los demás: porque no podemos dar a los otros nada realmente valioso a menos que hayamos aprendido a valorar nuestra propia compañía.
SER UN REGALO PARA LOS DEMÁS
...Todos necesitamos amor para vivir. Pero si no somos capaces de amarnos y vivir centrados en nosotros, andaremos siempre mendigando el amor de los demás, que tienen, a su vez, la exclusiva responsabilidad, como nosotros, de hacerse felices y de darse amor a sí mismos. Nadie tiene la obligación de entregarnos lo que ni siquiera nosotros somos capaces de darnos… Pero cuando las personas vivimos respectivamente en nuestros centros, podemos dar y recibir un amor auténtico, liberador y sin exigencias.
...De nuestra soledad podemos regresar con una renovada sabiduría para encontrarnos de una manera más rica y profunda con el otro. Y aceptándola nos preparamos tan bien para convivir con nosotros mismos que terminamos convirtiéndonos también en un regalo para los demás.
... Porque escapa a nuestro control: cabe la posibilidad de la persona que esperamos no aparezca.
...Este punto está especialmente relacionado con el amor de pareja y con la educación recibida al respecto, inundada de mitos agradables y consoladores: “la persona que buscas aparecerá, es cuestión de tiempo”, “a todo el mundo le llega”, “todo el mundo tiene un alma gemela”…
...Pero no podemos negarnos a nosotros mismos que la posibilidad de que el amor que deseamos no llegue nunca nos acecha en cada esquina…. Porque la posibilidad de que nos vayamos de este mundo sin conocer el amor verdadero existe. Y siendo esto así, vale la pena preguntarse: ¿estamos dispuestos a asumir el reto de vivir solos antes que mal acompañados? ¿estamos preparados para convertirnos en la mejor compañía para nosotros mismos, para no sentirnos la mitad incompleta de nadie, para emprender proyectos interesantes, aun sin compañía, y a proporcionarnos a nosotros mismos el amor y los cuidados que esperamos que otros nos proporcionen…?
...Puede sonar aterrador, pero cuando nos ponemos en lo peor, ante ese temido vacío, podemos lograr que cobre sentido toda nuestra existencia. Porque nuestra vida es valiosa por sí misma y contiene en su propia esencia todo su significado.
* * * TEST * * *
...Detente a observar una parte de ti a la que probablemente no le prestas atención desde que eras niño: tu sombra…
- ¿Qué piensas y sientes hacia tu sombra? ¿qué representa para ti? ¿qué recuerdos te evoca?
- Cuando piensas en tu sombra, ¿cómo la visualizas: más grande, más pequeña o del mismo tamaño que tú?
- Cuando ves a varias personas juntas, observas que sus sombras parecen perder sus contornos y se diluyen en una sola, ¿qué piensas y sientes al respecto: seguridad o temor a perderte entre la masa?
- Y cuando observas el mismo fenómeno en dos personas unidas, proyectando una sola sombra, ¿qué piensas y sientes en esta ocasión? ¿te sientes solo y te descubres añorando, tal vez, esta fusión?
- Si la respuesta anterior es afirmativa, ¿cómo te visualizas resolviendo tu necesidad de una manera equilibrada y sin perder tu propio centro?
Valoración:
...La sombra representa fielmente esa soledad constructiva de la que hablamos, esa conciencia serena e íntima de nuestra propia presencia que nos acompaña en cada paso que damos. Por eso constituye una metáfora ideal para averiguar cómo nos relacionamos con esa parte de nosotros que asiste, calladamente casi siempre, a cada acontecimiento de nuestra vida…
- La sombra no es más que el reflejo oscurecido de nuestra presencia. Quizás tu sombra te haga pensar en tu infancia, en los momentos en que jugabas con ella o te entretenías con sólo mirarla… Así, sentir nuestra sombra se convierte en un valioso ejercicio simbólico para hacernos conscientes de nuestra propia presencia y de cómo nos relacionamos con ella.
- Tu respuesta refleja la importancia que le otorgas a tu propia compañía. Así, si te viene a la mente una imagen mucho más grande que la tuya, es posible que seas una persona individualista, e incluso excesivamente autosuficiente. Y si la imagen es muy pequeña o ni siquiera tienes una imagen o recuerdo concreto, es posible que no te guste demasiado permanecer tiempo en soledad.
- Tan importante como saber integrarse entre la gente es saber desmarcarse y mantener nuestra autonomía y resolver, en la medida de lo posible, nuestras propias necesidades. Porque lo admitamos o no, aun estando solos, poseemos recursos propios. Otra cosa es que los valoremos y creamos en su poder o, por el contrario, prefiramos apoyarnos en otra persona… es decir, en recursos que no son nuestros. Pero las personas no son billetes de lotería que nos dan para satisfacer nuestras necesidades; especialmente, cuando con nosotros mismos siempre podremos contar y, qué duda cabe, nos tendremos mucho más a mano…
- Esta pregunta hace alusión al amor de pareja y a cómo, desde nuestra posible soledad, percibimos las relaciones amorosas: como un complemento ideal, como algo indispensable para nuestra felicidad… Porque el amor de pareja no dota de sentido a nuestra existencia de una manera exclusiva aunque, sin duda, le da un significado especial y único. Pero existen muchos más caminos donde encontrar sentido a nuestra vida. Y cuantos más sentidos encontramos, más rica y completa la encontramos.
- Esta respuesta te permite reflexionar sobre tus propios límites a la hora de tratar de encontrar compañía. “No te preocupes por encontrar a la persona indicada, mejor ocúpate en ser la persona apropiada”, se afirma en una cita… Porque en este desapego del resultado, tenemos la oportunidad de convertirnos en un regalo para la futura persona y, aparezca ésta o no, en un regalo para nosotros mismos; es decir, en ambos casos, en una excelente compañía.