En familia
Poner la distancia necesaria
...Alfonso Francia afirma que “por la familia vivimos, en familia queremos vivir, familia queremos hacer y siempre que lo bueno nos sea familiar”. Compartamos o no esta creencia, lo cierto es que la sociedad se estructura a partir de núcleos familiares.
...Pero la familia de origen, como nuestro color de ojos, es algo que nosotros no elegimos. Nos viene dada con el propósito, más o menos consciente, de enseñarnos lecciones vitales esenciales: a través del amor, del dolor o, casi siempre, de una sutil amalgama de ambos… En base a estas proporciones, existen personas saludablemente unidas y otras que necesitan desvincularse de sus familias porque éstas las excluyen, las perjudican o las “estrangulan” con su “cordón umbilical”, ese malentendido sentimiento de responsabilidad que tanto limita y anula…
...Sin embargo, es complejo y traumático romper con la familia porque al hacerlo, entramos en contacto con intensos sentimientos de culpa, miedo y dolor. En este sentido, es fundamental evitar que la ruptura se convierta en una huida desbocada y frenética que nos permita zafarnos de los grandes temas que tenemos pendientes de aprender.
...Es necesario, pues, afrontar la situación como esa parte más pedregosa de nuestro camino. Y si nuestra familia nos ha dado raíces, pero no alas, dejemos de lamentarnos y ¡hagamos que nos crezcan! Porque si nuestra vida tiene una finalidad ésa es la trascendencia; y trascendernos es, sobre todo, superar nuestras limitaciones. Así, si nos sentimos limitados por nuestra familia, no dudemos en establecer la distancia psicológica y/o física que consideremos oportuna y en comprender que nuestra culpa e infelicidad no benefician a nadie: una flor marchita no hace florecer a otra.
...Y, sobre todo, recordemos, en palabras de Erich Fromm, que una ruptura franca nos enseña que “el hombre es capaz de poner fin a una situación intolerable por medio de una decisión valiente”.