.. .....

Sobre la autora
Libros
Artículos publicados
Pensamientos
Regalos para crecer
Enlaces
CONTACTO


Ya no te quiero a mi lado
Sacar partido del conflicto
Amar sin someterse

 

 

 

En pareja

 


Ya no te quiero a mi lado

...En una sociedad en la que el pilar fundamental es la familia, que teóricamente nace y se sustenta gracias a un amor que permanece en el tiempo, nos cuesta admitir que nuestra relación de pareja pueda, algún día, llegar a ver su final… Pero en ninguna parte está escrito que el amor sea, por definición, eterno. Nada está hecho para durar siempre si no se alimenta.

...Suele ser un difícil trance afrontar nuestros propios sentimientos y enfrentarse a la situación de decirle a la persona con la que tanto hemos compartido, que hemos dejado de quererla. Y es que el miedo es una reacción natural. Pero, como la niebla, sólo se disipa a medida que se avanza. Y el temor en sí mismo es siempre peor que aquello que tememos. Para superar el miedo a nuestros propios sentimientos , es esencial ponerle nombre a lo que sentimos, sin juzgarnos ni culpabilizarnos, y reconocer las creencias que nos impiden pasar a la acción.

...Superar el miedo a herir los sentimientos del otro es, sobre todo, una cuestión de empatía y responsabilidad:

...Empatía porque el otro, como yo, es un ser en crecimiento y, por tanto, en la búsqueda de su propio camino, que no tiene por qué coincidir forzosamente con el nuestro. Así pues, elijamos un buen momento, respiremos hondo y dirijámonos al otro utilizando todo el tiempo la primera persona: con “mensajes yo” (centrados en describir lo que se experimenta, sin juzgar ni culpar). Y combinemos la claridad y la contundencia con la ternura, pues ser sincero no implica ser grosero ni insensible.

...Y responsabilidad porque incluso por encima de lo anterior está el hecho de que NO somos responsables de sus sentimientos. Así que el miedo a herirlos no puede, bajo ningún concepto, anular la expresión de los nuestros. Es más, si continuamos la farsa de nuestra relación privándole al otro de nuestra verdad, le privaremos también de:

  • El derecho que tiene a conocer la realidad de su relación. Concedamos la honestidad que nos gustaría que nos concediesen si la situación fuese a la inversa.
  • La responsabilidad de hacerse cargo de sus propios sentimientos y de afrontar su parte en el conflicto.
  • La posibilidad de que ambos podamos abrirnos en el futuro a otra persona más afín con la que compartir nuestra vida.

Sacar partido del conflicto

...La idea del amor como una flor que si no se riega se marchita, no es nueva. Pero como en cualquier jardín, el cuidado no consiste sólo en alimentar, sino también en quitar las “malas hierbas”... pues si éstas crecen demasiado pueden terminar por ocultar del todo las flores que con tanto afán tratamos de mantener hermosas.

...Las “malas hierbas”, en realidad, no son más que otras pequeñas plantas con entidad propia que, si sabemos manejar a nuestro favor, pueden incluso embellecer y dar más fuerza y colorido a nuestra composición inicial.

... Del mismo modo, los conflictos en las relaciones de pareja no son en sí mismos males a extirpar ni circunstancias a evitar u ocultar, ya que son inherentes a cualquier fenómeno que se precie de estar vivo y en crecimiento.

...Pero afrontar un conflicto inevitable es una cosa y hacer de nuestra relación un conflicto permanente es otra bien distinta. Así pues, conviene que seamos conscientes de cuándo nuestros conflictos son necesarios o innecesarios:

...•  Los conflictos son innecesarios cuando son simples discusiones, peleas… luchas por la energía sin mayor ánimo de trascendencia, en definitiva. Es decir; cuando nos enfrentamos al otro por la necesidad de controlarle, de buscar culpables o de tener razón. En este sentido, hemos de ser especialmente cuidadosos si tenemos la creencia interior de que “discutimos como todas las parejas”, pues si bien es cierto que todas las parejas tienen desacuerdos, también lo es que no todas ellas discuten siempre como consecuencia de estos desacuerdos.

...•  Los conflictos son necesarios cuando surgen a partir de desacuerdos o malentendidos y se intuye tras ellos la necesidad de trascenderlos para hallar un punto de entendimiento y armonía más elevados.

ENCARAR EL DESENCUENTRO

...Pero nos han educado tan bien para evitar el conflicto y para reprimir nuestra ira, que hemos llegado a creer que expresar nuestro malestar siempre implica la pérdida de nuestro equilibrio y autocontrol. Sin embargo, la realidad es que un conflicto bien canalizado es una oportunidad maravillosa para fortalecer nuestro vínculo. Pues sólo crecemos y vamos más allá de nuestra pequeña realidad cuando estamos en contacto con lo que es distinto a nosotros. Además, así como la felicidad no se mide por la ausencia de problemas; la buena salud de una relación no se mide por la ausencia de desacuerdos, sino por nuestra capacidad para manejarlos y desenvolvernos en ellos.

...Para ello es esencial que permitamos que nuestra concepción del conflicto evolucione: que deje de ser un modo de rebelarnos (lucha), para convertirse en una forma de revelarnos (descubrimiento).

...Nuestra relación es un ente vivo y nuestros conflictos no son más que reflejos de nuestras necesidades y anhelos más profundos que van quedando insatisfechos como consecuencia de nuestra necesaria e inevitable evolución personal. Así pues, si queremos continuar caminando junto al otro por el mismo sendero, es preciso que prestemos atención a estas poderosas guías y que repartamos responsabilidades: siendo nosotros los responsables de la mejora (cambiando nuestra actitud) y permitiendo y confiando también en que el otro haga su parte.

SABER DECIR LAS COSAS

... La clave de este proceso reside en el autocontrol, tanto en el fondo de lo que queremos decir como en la forma. Pongamos, pues, en práctica toda nuestra capacidad para ser asertivos:

...* Atrevámonos a expresar nuestra verdad en profundidad, aunque nos duela, aunque nos sintamos vulnerables… sin dejarnos nada dentro. Decir todo y siempre no es fácil, pero sólo podemos seguir construyendo nuestro amor sobre bases sólidas. Y lo único sólido es lo verdadero.

...* Cuidemos el tono. La voz es un instrumento de proximidad. Solemos emplear un tono de voz más suave y un volumen más bajo cuanta mayor es la intimidad de la situación de pareja. Y somos conscientes de que estas circunstancias fomentan una comunicación aún mayor. Y es que cuando estamos muy cerca, no necesitamos hablar más alto… No dejemos, pues, que la voz nos aleje y permitámonos resolver nuestros conflictos en el mismo nivel de cercanía e intimidad en el que nos relacionamos habitualmente.

LIBERARSE A TRAVÉS DEL PERDÓN

...* Y, para finalizar, comprendamos que tan necesario como el conflicto es nuestra capacidad para dejarlo atrás, una vez resuelto, a través del perdón. El perdón es el abandono del resentimiento, la ira y el deseo de castigo, que tiene lugar cuando el recuerdo del incidente ya no conlleva una carga emocional negativa. Y es que no hay nada que tenga mayor poder liberador que el perdón que somos capaces de otorgar a los demás y a nosotros mismos, pues dejando atrás los sentimientos negativos que nos esclavizan, nos liberamos de los lastres que no nos permiten avanzar.

RESOLVER MEJOR LAS DIFERENCIAS

1. ELIGE EL MOMENTO

...A la hora de plantear el conflicto, tan importante como no precipitarse es no postergarlo en exceso, pues el hecho de que podamos “rumiar” excesivamente una queja en nuestro interior hace que nos “carguemos de razones” (es decir, que nos auto-retroalimentemos) y después estemos tan aferrados a nuestro punto de vista que se vuelva imposible el diálogo.

2. SILENCIA TU VOZ INTERIOR

...Cuando hablemos con el otro, hemos de hacer el esfuerzo de silenciar nuestro interior para lograr una auténtica escucha. En ocasiones, estamos elaborando nuestra respuesta mientras la otra persona está aún exponiendo su postura. Intentemos detener este proceso en cuanto seamos conscientes y aprendamos a preguntar: obtendremos información interesante para desenvolvernos con el otro y éste, a su vez, se sentirá mucho más acogido y escuchado.

3. EMPATIZA CON EL OTRO

...Es importante que partamos del modo de ser y de pensar del otro para que pueda comprendernos y éste sólo puede hacerlo cuando enlaza lo que le contamos con lo que ya conoce. Para ello es preciso que nos pongamos en su lugar y tratemos de ver la realidad desde su punto de vista. Y es que parece paradójico, pero para que nos entiendan, primero hemos de entender nosotros…

4. SEPARA LA CRÍTICA DE LA PERSONA

...Prueba a utilizar el modelo XYZ : “cuando tú dices X, yo me siento Y, cuando yo preferiría que ocurriera Z”. Esto nos evita juzgar al otro por un comportamiento concreto, nos ayuda a expresarnos en primera persona y fomenta nuestra sinceridad y nuestra creatividad a la hora de plantear posibles alternativas a la resolución de conflicto.

5. DISOCIA LA COMPRENSIÓN DEL APOYO.

...Respetemos al otro aunque no estemos de acuerdo. Podemos comprender las emociones del otro y respetarlas y, sin embargo, no compartir su punto de vista. En ocasiones, también podemos no comprender al otro y, al mismo tiempo, respetarlo amorosamente.

6. DINAMIZA LOS ROLES

...Con demasiada frecuencia suele recaer en un solo miembro de la pareja la función de sacar a relucir los conflictos, pero es preciso dinamizar los roles en la relación para evitar situaciones enquistadas en las que uno parece tener siempre la obligación de silenciar sus sentimientos y el otro de expresarlos.

7. NO DES LAS COSAS POR SENTADO

...Es positivo leer entre líneas y darse cuenta de las emociones, deseos y necesidades no expresados del otro. Pero es peligroso pensar que lo sabemos todo del otro (y viceversa), ya que somos seres en constante proceso de reinvención con cientos de posibilidades y modos de reaccionar inexplorados de los que poco a poco puede ir beneficiándose la relación.

Amar sin someterse

...Lo que hace al amor tan misterioso, deseable y único no es otra cosa que la libertad: somos tan libres para amar como el otro para correspondernos.

...Y que el amor sea libre quiere decir también que es voluntario, en su sentido más profundo; es decir, que aunque se nutre principalmente de nuestros sentimientos, precisa además de toda nuestra voluntad consciente para hacerlo crecer. Esto es lo que nos lleva, en ocasiones, a actuar por amor y anteponer las necesidades del otro a las nuestras propias… hermoso gesto que, llevado al extremo, puede acarrearnos una profunda insatisfacción, llevándonos a ceder nuestra identidad y nuestra esencia hasta perdernos en el otro.

...Esto sucede porque nos dejamos regir por toda una serie de creencias falsas que limitan nuestra visión del amor y de la vida: si la entrega no es absoluta nuestro amor no es verdadero, si no nos sacrificamos al máximo no podemos justificar el ser merecedores de afecto… e, incluso, que cuanto más útiles y necesarios nos hacemos, más importantes y dignos de amor somos.

...El siguiente paso lógico del proceso es la frustración, pues sentimos la balanza tan desequilibrada que culpamos al otro y le exigimos (conscientemente o no) que nos dé el aprecio que nosotros mismos decidimos negarnos... una renuncia que el otro nunca nos pidió. Es más, es probable que el otro se sintiera atraído por nosotros, entre otras cosas, por la dignidad y el respeto con los que nos tratábamos... ¿no es, entonces, paradójico y contraproducente este autoboicot?

...Para salir de este bucle, es preciso, pues, recordar que somos amados por lo que somos, mucho más allá de lo que hacemos. Y que el amor incondicional al que todos aspiramos es incompatible con cualquier forma de sometimiento: para afirmar al otro, no necesitamos negarnos a nosotros mismos.

...Y, por supuesto, seamos honestos: si deseamos recibir amor auténtico, entreguemos el nuestro con la misma libertad y sinceridad.


© Descubriendonos.com · 2006-2008
España ·
info@descubriendonos.com