.. .....

Sobre la autora
Libros
Artículos publicados
Pensamientos
Regalos para crecer
Enlaces
CONTACTO


El karma de la ayuda

 

 

Comprometiéndonos
con los grandes valores

 

El karma de la ayuda

... En el mundo actual tendemos a tener un concepto bastante mercantilista de la amistad y de la ayuda mutua: prestamos nuestro apoyo de manera interesada porque prevemos que en un futuro próximo podemos precisar de los favores del otro, porque nos sentimos culpables si no damos lo que nos piden o, incluso, porque tememos que algún oscuro castigo caiga sobre nosotros si nos negamos a socorrer al otro.
... Todas estas actitudes tienen algo de positivo, pero, bajo mi punto de vista, constituyen tan sólo el embrión de un concepto mucho más grande, rico y profundo de la ayuda. Porque cuando ofrecemos nuestro apoyo desinteresado al otro a quien, por encima de todo, estamos ayudando es a nosotros mismos: es lo que tradicionalmente se ha considerado el efecto kármico del boomerang: cosechamos lo que sembramos. Nunca quedan deudas pendientes. En este sentido, convendría desechar la creencia de que alguien concreto nos “debe un favor” y sustituirla por una concepción del otro más amplia: el otro es todo lo que me hace salir de las fronteras de mi propio ego y trascenderlo. El otro es, pues, otra expresión de Vida del Universo y cuando vertimos nuestro trabajo en su beneficio, ésa energía no se pierde: se transforma y sigue circulando, por lo que termina volviendo a nosotros en algún momento, y casi siempre a través de otras manos y otros rostros. Por esto es por lo que no nos conviene apresar los dones con los que somos bendecidos, porque si dejamos de ser un río para convertirnos en un estanque, detenemos este flujo de prosperidad hacia nuestras vidas.
... Pero existen todavía muchas más razones para pensar que ayudando al otro nos ayudamos a nosotros mismos:

... •  Si la ayuda que dispensamos al otro es material estamos satisfaciendo su necesidad de seguridad. Y esto nos hace sentirnos más seguros también a nosotros por poseer el recurso que estamos ofreciendo y porque nos sumerge en la certeza de que realmente vivimos en interdependencia y que existe una “red” que nos sostiene…
... •  Si el favor que procuramos al otro es la prestación de un servicio concreto gracias a una capacidad concreta que poseemos, no sólo tenemos la oportunidad de sentirnos útiles sino también la de practicar y mejorar dicha habilidad por medio de la entrega al otro.
... •  Y, finalmente, si la ayuda que brindamos es espiritual, no sólo nos sentimos mejor por percibir cómo nuestras palabras han disipado las nubes del tormento del otro, sino que nuestros propios consejos se tornan visibles para nosotros mismos. A veces no sabemos lo que sabemos hasta que lo decimos y hasta entonces no descubrimos nuestra capacidad para ser nuestros propios maestros. Y es que no podemos regalar una flor sin impregnarnos de su aroma…

 


© Descubriendonos.com · 2006-2008
España ·
info@descubriendonos.com