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La asertividad: Derechos asertivos de
....la persona
El valor de lo propio: El anuncio del
.... periódico
La autoaceptación: Ser fresia
Creyendo en nosotros mismos: Un
.... empujoncito
Madurando : Cuando me amé de
.... verdad
La salud: El arte de no enfermarse

 

Autoafirmándonos

 


La asertividad: Derechos asertivos de la persona

•  Tienes derecho a no hacer lo que se te pide.
•  Tienes derecho a no responder.
•  Tienes derecho a no responsabilizarte de los problemas de los demás.
•  Tienes derecho a no anticiparte a las necesidades y deseos de los demás.
•  Tienes derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.
•  Tienes derecho a cometer errores.
•  Tienes derecho a ser juez último de tus sentimientos y aceptarlos como válidos.
•  Tienes derecho a tener tus propias opiniones y convencimientos.
•  Tienes derecho a cambiar de idea o de línea de acción.
•  Tienes derecho a la crítica y a protestar por un trato injusto.
•  Tienes derecho a interrumpir para pedir una aclaración.
•  Tienes derecho a intentar un cambio.
•  Tienes derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
•  Tienes derecho a sentir y expresar dolor.
•  Tienes derecho a ignorar los consejos de los demás.
•  Tienes derecho a recibir el reconocimiento formal por un trabajo bien hecho.
•  Tienes derecho a estar solo aún cuando los demás deseen tu compañía.
•  Tienes derecho a no justificarte ante los demás.
•  Algunas veces tienes derecho a ser el primero.

El valor de lo propio: El anuncio del periódico

...Un comerciante se encontró con un amigo escritor y le dijo: “Necesito vender mi propiedad, que tú tan bien conoces, ¿no te importaría redactarme un anuncio para ponerlo en el periódico?”
...Y el amigo escribió: “Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas, rodeado por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la veranda.”
...Algunos meses después, volvieron a encontrarse y el escritor le preguntó al comerciante si ya había vendido su tierra:
- No pensé más en eso - dijo el hombre - ¡Después de que leí el aviso que usted me escribió, me di cuenta de la maravilla que tenía!

La autoaceptación: Ser fresia

...Cierto rey paseaba por su jardín cuando descubrió que todos sus árboles y flores se estaban muriendo.
...El roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el pino. El pino se dejaba caer avergonzado de no poder dar uvas como la vid. La vid se moría de envidia por no poder florecer como la rosa. Y la rosa lloraba por no ser tan fuerte como el roble.
Entonces el rey encontró una planta, una fresia, floreciendo más fresca que nunca.
- ¿Cómo puedes crecer tan saludable en medio de este jardín tan mustio? - le preguntó el rey.
- No lo sé - respondió la fresia - Quizá sea porque siempre supuse que cuando me plantaste querías fresias. Si hubieras querido un roble o una rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: intentaré ser fresia de la mejor manera que pueda.

Creyendo en nosotros mismos: Un empujoncito

...Un millonario ofrece una fiesta en una de sus mansiones y, en un determinado momento, pide que la música pare y dice, mirando hacia la piscina donde cría cocodrilos australianos:
- A quien se tire a la piscina, consiga atravesarla y salga vivo, le daré todas mis riquezas: mis coches, mis aviones, mis mansiones…
En ese momento, alguien salta a la piscina...
La escena es impresionante: lucha intensa, el intrépido se defiende como puede, sostiene la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles… Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañazos, golpes y casi desnudo.
El millonario se aproxima, lo felicita y le pregunta:
- ¿ Dónde quiere que le entregue los coches y los aviones?
- Gracias, pero no los quiero – responde el hombre magullado.
- ¿Y las mansiones? – pregunta extrañado el millonario.
- Tengo una hermosa casa, no preciso de las suyas. Puede quedarse con ellas. No quiero nada que sea suyo.
Impresionado, el millonario pregunta:
- Pero si usted no quiere nada de lo que ofrecí, entonces ¿qué quiere?
Y el hombre responde irritado:
- ¡Encontrar al desgraciado que me empujó a la piscina!
... Y es que somos capaces de realizar tantas cosas de las que nosotros mismos no nos creemos capaces… que hemos de reconocer que, en ciertos casos, es muy útil un empujoncito.

Madurando: Cuando me amé de verdad

... Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto. Y entonces pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre... Auto-estima.
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Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional no es sino una señal de que voy en contra de mis propias verdades.Hoy sé que eso es... Autenticidad.
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Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama... Madurez.
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Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar
alguna situación o persona sólo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o la persona no está preparada... incluso yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es... Respeto.
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Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no es saludable y de todo lo que me empuja hacia abajo. Al principio, mi razón llamó a esa actitud egoísmo. Hoy sé que se llama... Amor Propio.
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Cuando me amé de verdad, dejé de temer tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es... Simplicidad.
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Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Hoy descubrí la... Humildad.
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Cuando me amé de verdad, renuncié a permanecer reviviendo el pasado y de preocuparme con el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama... Plenitud.

La salud: El arte de no enfermarse

... Si no quieres enfermar... habla de tus sentimientos.
... Emociones y sentimientos que son escondidos o reprimidos terminan en enfermedades como gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolores de columna.... Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera incluso hasta en cáncer.
... Entonces, vamos a sincerarnos, a hacer confidencias, a compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”… nuestros errores. El diálogo, la palabra, es un poderoso remedio y una excelente terapia.

... Si no quieres enfermar...toma decisiones.
... La persona indecisa permanece en duda, en la ansiedad y en la angustia. La indecisión nos hace acumular problemas y preocupaciones. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.
... Sin embargo, la historia humana está hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros.

... Si no quieres enfermar... busca soluciones.
... Las personas negativas no consiguen solucionar nada y aumentan sus problemas. Prefieren la lamentación, la murmuración y el pesimismo. Y el pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad, pues somos lo que pensamos.
... Pero más vale encender un fósforo que lamentar la oscuridad.

... Si no quieres enfermar... no vivas de apariencias.
... Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor…
... Quien esconde la realidad finge, posa, quiere dar siempre la impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, feliz… está acumulando toneladas de peso... Una estatua de bronce con pies de barro. Es decir, son personas con mucho barniz y poca raíz.

... Si no quieres enfermar... acéptate.
... El rechazo de nosotros mismos, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a si mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos…
... Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, equilibrio y terapia.

... Si no quieres enfermar... confía.
... Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay vínculo. La desconfianza es falta de fe en sí, en los otros y en Dios.

... Si no quieres enfermar... no vivas en la tristeza.
... El bueno humor, la risa, el reposo, la alegría… recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive.
... El buen humor nos salva de las manos del doctor porque la alegría es salud y terapia.

 


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