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La autocompasión: El veneno de la
....autocompasión
La autodestrucción: Muere lentamente
La envidia: La luciérnaga y la serpiente

 

 

Liberándonos de
hábitos autodestructivos


La autocompasión: El veneno de la autocompasión

...La autocompasión es estar frente a una mesa, absortos en el café con leche, la servilleta, los bollos, la cucharilla, sin poder mirar más allá del mantel, sin percibir que quizás se está en una terraza maravillosa, que la luz clarea entre los árboles, los niños juegan, las nubes pasan y el mundo se extiende más allá del pequeño ego como siempre ha sido, misterioso, fascinante y terrible. La autocompasión es la que nos separa de la visión global. Y nos vuelve crueles. Insensibles. Yoístas y pequeños, va todo junto.
...Suele ir unida a la culpa y a una posición de víctima que también esconde al verdugo. Nos movemos en la dualidad. En Gestalt se ve mucho trabajando las polaridades, no existe la una sin la otra. (…). Sólo la energía estancada produce enfermedad. (…)
¿Por qué paraliza la autocompasión? Porque no hay mundo, sino yo. Un ego como un piano que no se permite mirar hacia fuera para crecer. Y lo que es peor, representa un exilio de los recursos naturales que nos hacen reaccionar con redoblada fuerza y determinación ante los desafíos. A todos nos quedan cientos de ellos, antes de dejar este precioso mundo, porque vivir es aceptar la lucha, el dolor, la alegría y el esfuerzo de ser humanos. (…)
...La Vida con mayúsculas exige valentía, determinación y la mirada hacia delante. Si hay 500 formas de fregar los platos, no podemos quedarnos en que ayer se nos rompió uno, o se quedó a medio fregar otro. Todos nos caemos; las diferencias que definen un carácter débil o fuerte, estriban en la velocidad con que nos levantamos. Sin esta determinación que marca la ausencia de autocompasión, hacemos la vida pesada como un elefante.
...La ausencia de compasión nos vuelve ligeros para poder dejar de cometer una y otra vez los mismos errores, y nos capacita para estar siempre en movimiento, cambiando, siguiendo el flujo de la energía, deshilvanando el hilo dorado del espíritu, ese que va conduciendo nuestro destino de conquista en conquista hasta llegar a la Realización.
...¿Llorar? Sí, claro que sí, el dolor hay que expresarlo, si no se pudre, pero un rato, porque el duelo casi siempre es por uno mismo. Por experiencia sabemos que el verdadero dolor no tiene lágrimas. Atraviesa el alma y la parte en dos para resplandecer después vuelto visión. El verdadero dolor está más allá de las emociones, es un acto de conciencia que produce efectos duraderos e inmediatos.
...En el mundo terapéutico es fácil engancharse en la autocompasión y estar ahí pillado año tras año mirándose el ombligo y lo que es peor, haciendo que hacemos, y justificando nuestra falta de amor con el hecho de que “estamos en terapia”. Si trabajamos con alguien consciente, no nos lo va a permitir. Puede que nos sintamos molestos ante sus señalamientos certeros, pero si encontramos a alguien así de ético, ¡qué maravilla!, es que de verdad le interesamos como persona, está realizando su trabajo de forma desapegada y desea que seamos libres lo antes posible. Yo he tenido la suerte de trabajarme con gente así. Y desde aquí les envío un silencioso reconocimiento por su sabiduría. La mejor forma de aprender algo es que nos lo transmitan en vivo y en directo.
...La autocompasión es la cuerda que nos ata a las adicciones, impidiéndonos dejar atrás dependencias, lugares, actividades tóxicas.
¿Qué vamos a conseguir enfrentándonos a la autocompasión? Ser nada. Aceptando ser nada lo encontramos todo, en ese vacío gozoso del que siempre surge una nueva vida.

...“Hacemos una vasija de un pedazo de arcilla y es el espacio vacío de su interior lo que la convierte en útil.
Hacemos puertas y ventanas para una estancia y son esos espacios vacíos los que convierten la estancia en habitable.
Así, mientras que lo tangible posee cualidades es lo intangible lo que lo hace útil”. Lao Tsé.

La autodestrucción: Muere lentamente

...Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no habla a los desconocidos.
...Quien hace de la televisión su gurú.
...Quien evita una pasión.
...Quien no toma arriesga lo cierto por lo incierto.
...Quien no viaja, no lee, no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
...Quien destruye su amor propio.
...Quien no se deja ayudar.
...Quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
...Quien abandona un proyecto antes de iniciarlo.
...Quien no pregunta lo que no conoce.
...Quien no responde cuando le preguntan sobre algo que conoce.
...Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

La envidia: La luciérnaga y la serpiente

...Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo de la temible predadora y la serpiente, al mismo, tiempo no desistía. Pasaron tres días de feroz persecución hasta que, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte tres preguntas?
- No acostumbro a dar este trato a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar - contestó la serpiente.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? - preguntó la luciérnaga.
-  No - contestó la serpiente.
- ¿Te hice yo algún mal? – volvió a preguntar la luciérnaga.
- No - volvió a responder la serpiente.
- Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
- ¡¡¡Porque no soporto verte brillar...!!!

...Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte... porque tu luz seguirá intacta. Tu esencia permanecerá, pase lo que pase..... Se siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los demás.

 


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